de lo que va esto

mi vida marujil, curiosidades, consejos, recetas, lo que me enternece, lo que me mortifica, lo que me encuentro, lo que me encuentra.







TODO LO DIVERTIDO ES ILEGAL, INMORAL O ENGORDA




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domingo, 9 de diciembre de 2012

El poder de una maruja

A mi pueblo no llega el tren, ni al de al lado, vamos que para ir a la estación literalmente tengo que pasar tres pueblos. A veces cuando tengo que ir a Barcelona, no me apetece para nada sufrir los engorros de entrada y salida y los problemas de aparcamiento, así que voy en coche hasta la estación y cojo el tren.

A la vuelta, por la configuración de la estación, para acceder a la salida, hay que bajar unas escaleras, pasar por un subterráneo y volver a subir otras escaleras donde se suele crear un pequeño atasco gente.

Normalmente a las horas que vuelvo, la mayor parte de los viajeros suelen ser mamas con niños; parejas de cierta edad que lo más seguro es que vuelvan de una visita médica, y los que han ido de compras. Como me conozco el tema, suelo “adelantarlos” antes de llegar a la escalera de subida ya que me “rompen el ritmo”.

Estaba en pleno adelantamiento de yayos, cuando me di cuenta de que en la misma estación se había bajado un grupo de aspecto un tanto patibulario, cabezas rapadas, cadenas, chupas de cuero; nunca los había visto por la zona, porque con esa facha estoy segura de que los recordaría; andaban bastante rápido a así que me quede detrás , lo malo es que iban hablando entre ellos y ralentizaron un poco el paso, así que sin querer le pise el talón de la bota de uno de ellos; se giro, con cara de poquísimos amigos, y tuvo que mirar hacia abajo ya que soy bajita y el bastante alto, le pedí disculpas y él me perdono la vida, sin decir absolutamente nada. La gente iba apretando por detrás, así que volví a pisarlo, por un momento pensé ahora la liamos, que van dos.

Se volvió en silencio, me miro y volvió a perdonar la vida por segunda vez en pocos minutos. Como me gusta vivir peligrosamente y además soy una descreída que no cree en eso de “que no hay dos sin tres” en vez de dejar un espacio prudencial entre nosotros, me quede detrás y como no…….volví a pisarlo, así con “dos tacones” cuando se giro esa vez su cara ya no era de “nada” si no dé “pero bueno con la señora ” así que haciendo acopio de sentido común y una sonrisa, le pedí que me dejara pasar delante porque al paso que iba sin duda le volvería a pisar, sin palabras se echo a un lado.
 


Creo que en el fondo pensaba que iba a sacar del bolso un rodillo de amasar y darle con él. Y es que, en realidad igual no es tan fiero el león como lo pintan.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Mi querido jugador de basquet-ropa


 
Mi marido no se quita la ropa…….. nunca…… se la arranca como si le quemara sobre la piel…… y literalmente la tira a un rincón de la habitación, donde inerte carente del esqueleto que le  prestaba consistencia, reposa……. jo! esta frase me ha quedado redonda!.

Esta  vieja costumbre, no es tan inofensiva como a primera vista puede parecer.  

Antes, vivíamos en una pequeña ciudad, en el último piso de un edificio de ocho plantas en una calle con bastante circulación. Una noche de verano, fiel a su costumbre, se estaba arrancando la ropa de “calle” para ponerse algo cómodo;  hacia una bola con cada prenda, a medida que se las iba sacando  y  las  encestaba en la cesta de la ropa sucia, como si fueran pelotas. La cesta estaba en una de las esquinas de la habitación, la más cercana a la ventana, para ayudar a que el olor a calcetín no nos invadiera. El amor de mi vida suele tener buena puntería…. pero ya se sabe hasta los mejores tiradores a veces fallan el blanco…….

Para bien o para mal fueron sus calzoncillos los que erraron el tiro y volaron ventana abajo……. los ocho pisos…. cayendo en el techo de un coche que en aquel momento pasaba.

Nunca sabré si los calzoncillos se acabaron cayendo en mitad de la calle  o acompañaron  al coche hasta su destino.  Si fue esto último, las víctimas de esa inesperada sorpresa  se pueden dar por afortunadas que no fueran sus calcetines,  aunque seguro que hubiesen preferido su camisa, o los pantalones.

Estoy segura de que de cosas como esta nacen las leyendas urbanas, porque si te encuentras con “eso”  ¿a que lo debes achacar?……   no se qué puedes imaginar que ha pasado……

 

PD: no ha sido el único “problema” que ha tenido por tirar la ropa….

domingo, 11 de marzo de 2012

Mirando las musarañas - Cambio de horario


Otro incordio más: el cambio de horario. Me cuesta habitúame,  cuando es del horario de  verano al de  invierno aun se me hace soportable al poder dormir una hora más, pero cuando es a la inversa……. La cosa se me hace muy cuesta arriba.
Este año, ve a saber porque (poca feina , en el idioma de Cervantes: poco trabajo) estoy observando el comportamiento de mis perras en relación a su hora de levantarse. He comprobado; igual es una obviedad, pero no me había fijado, que ellas también van modificando su horario, pero de un modo más paulatino y natural.
Normalmente se ponían en solfa a las 8 de la mañana, vamos que podías  estar por casa tocando el tambor que las muy golfas seguían durmiendo,  después empezaron a madrugar un poquito a eso de las 7:30 o 7:45, y hoy ha sido el primer día que ya han pedido salir a las 7, no sé exactamente cuándo cambiara el horario, pero ellas y yo ya estamos en fase!!!!

domingo, 26 de febrero de 2012

Mirando las musarañas – El teléfono


Me incordia profundamente el sonido insistente y apremiante del teléfono. Me trasmite una urgencia que en la gran mayoría de los casos no tiene nada que ver con el mensaje que nos van a transmitir.


De ahí mi fascinación por como algunas personas son capaces de retrasar el hecho de cogerlo, las envidio, soy incapaz. Tuve un compañero de trabajo, habitual del juego: “ignoremos que suena el teléfono”, que justificaba su desidia para no atenderlo al hecho de que si era una llamada necesaria, quién fuera esperararia o incluso volvería a llamar; y si solo era una llamada para saludar, colgaría. Su razonamiento, supongo que algo de sentido tendrá…. Pero más de una vez ante su lentitud para atender al irritante aparato, los compañeros acabábamos desviando y atendiendo la llamada a alguno de nuestros teléfonos.

De todos modos esta costumbre finalizo en cuanto sus intereses sentimentales cambiaron…… Lo empezó a coger al primer timbrazo, solo para decir……. Buenos días. Se hecho novia!!. También mejoro su aspecto en general, por no hablar de su higiene personal.

sábado, 21 de enero de 2012

Con plumas y a lo loco

Tengo cierta facilidad para que me pillen haciendo el indio, no es ningún secreto.


En uno de esos aciagos días, estaba comentando con unos compañeros que una de mis fantasías seria bajar por las majestuosas escaleras de la sede de mi trabajo, uno de esos palacetes del centro, en plan vedette con la cabeza coronada de plumas y pallettes, ellos se apuntaron a semejante delirio y me siguieron la historia……… se vestirían de frac con sombrero de copa y cada uno me cogería de una mano al ritmo de la música……. Y la fantasía seguía……. Tan enfrascados estábamos que no nos dimos cuenta que el Director General nos estaba escuchando. Es una persona muy seria, pero como todas, tiene sus momentos de locura, y aquel día, en aquel momento tuvo uno y me autorizo a que cuando quisiera, hiciera realidad mi sueño, añadiendo que él sería el primero en estar en el vestíbulo esperando mi bajada triunfal para aplaudirme.

Me falta valor………. Y (tengo una buena excusa!) uno de mis compañeros de baile ya no está en la empresa… Pero el jefe de todos los jefes no deja de recordarme su ofrecimiento cada vez que nos cruzamos a solas.

 

domingo, 19 de junio de 2011

La Sra. Rosita



En principio era una historia de sexo, de sexo escabroso por demás, el carcajeo de los vecinos por aquello de que las historias de cornudos cuando son de los otros siempre nos hacen reír a todos, no es que yo en aquel momento me enterara de mucho pero si vi a mis padres comentándolo y riendo.

Eran dos parejas, amigos y vecinos frente por frente en la misma calle, que solían salir juntos.

Él;  de buen ver pese a la edad, con hijas ya mayores e independientes, su mujer la Sra. Rosita tal vez algo más joven que el, disfrutaban de una cómoda posición económica que se habían ganado trabajando los dos.

Ella;  tanto Ella como su marido eran algo más jóvenes que el otro matrimonio, no era bonita y tampoco  joven;  su marido trabajaba , ella era ama de casa y sus hijos todavía vivían con ellos.

No se sabe como salto la bomba, por lo visto hacía años que estaban liados …………., no sé si primero se enteraron sus respectivos o fue algún avispado vecino que los vio…….. o…..vete tú a saber, el caso que todos en el barrio nos enteramos de que allí había mucho más que amistad. Y por supuesto fue el fin…….. se acabo toda relación, ambas parejas se negaron hasta el saludo.

Lo que Él sentía era verdadero amor, yo lo vi, lo pude sentír pese a que por aquella época no conocía el amor de primera mano.

Me di cuenta, porque día tras día, cuando volvía de estudiar en el instituto en horario nocturno, siempre lo veía a Él en una de las ventanas de su casa, a oscura, fumando, y mirando a la casa de enfrente, donde Ella vivía, donde Ella estaba, a veces con la luz encendida, supongo que haciendo vida familiar con su marido y sus hijos, a veces también a oscuras, supongo que todos durmiendo.

Ningún matrimonio se rompió, nadie se separo, nadie vario su vida, solo por la noche, Él se ponía en la ventana frente a la casa de Ella.

Al cabo de algunos , creo que meses, o tal vez fueran años, Él se murió, no sé de qué, yo siempre he creído que de pena, después de la gran infidelidad, y al ver que la sangre no brotaba, los vecinos los dejaron a todos en paz, pero cuando yo volvía a casa …….siempre estaba Él  allí, mirando y fumando en la oscuridad.

Cuando murió, su mujer,  siguió viviendo en la misma casa, sin volver a tener nunca la menor relación con los vecinos con quien tanta amistad habían tenido.

Ella y su marido, cuando los hijos se casaron, se marcharon fuera del barrio, nadie supo a donde.

No recuerdo sus nombres, solo el de la mujer de él, pero soy incapaz de olvidar su historia.

miércoles, 15 de junio de 2011

Sauna en un balneario



Llevaba un montón de días con un resfriado que no se acababa de curar, por aquel entonces confiaba en los remedios naturales, me aconsejaron que tomara una sauna húmeda para “liberar los pulmones” , así que como hay un lugar cercano con aguas termales de reconocidas propiedades desde época de los romanos, para allí me fui.

Era un sábado por la mañana, en esa población hay varios centros termales, me decidí por un histórico hotel balneario de estilo modernista, me encontré que por aquel entonces el servicio propiamente de balneario no funcionaba los sábados, no obstante cuando comente que solo quería tomar una sauna, me dijeron que no había problema, puesto que esta se alimenta del agua termal, la cual es imposible de parar.

Uno de los recepcionistas me acompaño hacia la zona del balneario; estaba totalmente vacía y casi en penumbra ya que al estar sin actividad solo mantenían encendidas unas pocas luces, daba hasta un poco miedo,  un lugar tan grande y vacio. Me indico donde se encontraban los vestuarios, las toallas limpias, la sauna con una ducha en un cuartito contiguo, se marcho diciendo que ya irían viniendo de recepción para comprobar que no tuviese ningún problema.

Me desvestí, y salí envuelta en una toalla; me metí en el habitáculo de la sauna, el cuarto parecía una gruta gracias a unas grandes piedras de entre las que emanaba la calentísima agua termal, creando una atmosfera bastante tenebrosa, había un par de asientos y un de banco largo todo de piedra, me senté en uno de los asientos, al cabo del rato sofocada, salí a refrescarme en la ducha, volví a la sauna esta vez poniendo mi toalla encima del banco sobre el que me estire, avisando de su llegada,  entro el recepcionista, me encontro  incorporada y tapada con la toalla.

Después de una breve conversación, se volvió a marchar, al cabo de un rato volvió pero esta vez no aviso previamente de su entrada con lo que a pesar de que me tape con rapidez pudo ver uno de mis pechos. No pidió disculpas por su indiscreción, me pregunto cómo estaba y se volvió a marchar, esta vez sin especificar si volvería o no, después del incidente no creí que volviera, me equivoque.

Lo convirtió en una especie de juego, entraba sin avisar para comprobar que seguía bien y de paso intentaba pillarme sin la toalla. Hasta que harta y agobiada, pensé que no iba a ver nada que no hubiese visto y cuando entro no hice ni el amago de cubrirme, me quede estirada en el banco, sin levantarme, desnuda.


Parecía un gato ante un plato de leche, no se fue, tampoco se acerco, se quedo en el quicio de la puerta, mirando,  me miraba con autentica devoción,  sin moverse; yo actuando como si estuviese completamente vestida, me incorpore y pase por su lado hacia la ducha,  me siguió y estuvo allí mientras me duchaba y secaba, por un momento pensé que quizá me ayudaría a secarme…. No lo hizo.

Fui al vestuario completamente desnuda;  la toalla la había dejado en una cesta para la ropa sucia que había a la salida de la ducha, él iba detrás sin apartar su mirada de mi en ningún momento, le costaba respirar, me vestí mientras él observaba como lo hacia; con la luz nítida del vestuario pude ver pesar del pantalón lo que ya intuía, ni tan siquiera me sonrió al ver que lo miraba, yo tampoco lo hice, me acabe de arreglar y salimos hacia la recepción, les dijo a sus compañeros que me iba a enseñar los jardines, como así hizo, yo no se lo había pedido.

Me sentí como una verdadera reina, la mujer más sensual de la tierra, una fruta prohibida, todo el tiempo estuvo a mi lado con esa mirada anhelante de deseo, manteniendo su erección incluso mientras paseábamos por el jardín. Cuando me despedí, le di la mano, y el mirándome a los ojos dijo que esperaba que volviera pronto. No volví nunca más….